El "Cartel de Sicilia" se engolosina
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PURGATORIO:
Con el objetivo de integrar a los adultos mayores de 60 años a la participación social, económica y cultural en el Estado México, la Comisión de Equidad y Género aprobó la creación de la Ley de los Adultos Mayores del Estado de México, la cual protegerá sus derechos y les proveerá de garantías para una mejor calidad de vida.
La Comisión de Equidad y Género, presidida por la diputada Isabel Julia Rojas de Icaza (PRI), integró las propuestas de los diputados: Angélica Linarte Ballesteros (PRD), Crisóforo Hernández Mena (PRD), y Flora Martha Angón Paz (PRI), y las conjuntó en el dictamen de este marco legal, en el que se reconoce la necesidad de establecer un marco jurídico de equidad con los grupos vulnerables.
Esta ley —que deberá ser avalada por la Asamblea plenaria— beneficiaría a la población mayor de 60 años de edad, con medidas para que sean respetados en su persona, integridad física, psico-emocional y sexual; les garantizaría vivir en el seno de una familia, expresar su opinión libremente, así como recibir un trato digno y apropiado de las instituciones públicas y privadas pertinentes, cuando sean víctimas o cuando cometan cualquier tipo de ilícito.
De acuerdo con estadísticas del Consejo Nacional de Población, en 2010 en el Estado de México existía una población de 737 mil 968 adultos mayores, con un incremento de más de un millón de personas en esta categoría para 2030.
La Secretaría de Desarrollo Social -de aprobarse la propuesta- les abastecería de productos de consumo básico; en tanto, la Secretaría de Educación estatal fomentaría políticas y programas de capacitación; y a través del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en el Estado de México se establecerían programas de apoyo a las familias para que la falta de recursos no sea causa de separación de los adultos mayores.
Por otra parte, para la protección de su economía, se establece que la Secretaría de Desarrollo Social deberá fomentar programas de descuentos en pago de servicios; además, en coordinación con el DIFEM, promoverá e instrumentará políticas de asistencia social para personas mayores de 60 años identificadas en situación de riesgo o desamparo.
PARAISO:
¿Hasta dònde van a dejar llegar al "Càrtel de Sicilia"?
Este remedo de mesìas y sus seguidores industrializadores de cadàveres ya se olvidaron de sus muertos y quièn sabe a què hora cruzaron la barrera y ahora ya piden aprobaciòn de la reforma polìtica. Què clase de chantajistas, busca huesos, "demòcratas" pasados de moda, estamos creando en los medios como ìdolos de papel.
¡Cuidado! Càrdenas, Lòpez Obrador, el subcomandante Marcos, Juanito, Fox, la Trevi, el "Jefe" Diego, y tantos y tantos son producto de la tinta, la hueva y los intereses de seudolìderes de opiniòn que ni atan ni desatan cabos.
Por eso, coincido con Luis Farías Mackey, Mexicano, licenciado en derecho por la Universidad Iberoamericana y con diplomado en análisis político, quien pone las cosas en claro para los mexicanos que creen en el "poeta" tejedor de trampas e intereses oscuros:
"Por igual, es de compartir su reclamo por la pasividad parlamentaria (más de Diputados que de Senadores, para hablar con la verdad) y el sometimiento de la agenda legislativa a los cálculos electoreros de partidos y gobiernos, federal incluido.
Pero de allí a que lo tengan que recibir cuando quiera, como quiera y con quien quiera es un poco demasiado. Demandar que la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión se pliegue a sus caprichos, horarios y condiciones expresa una psicopatía similar a la que imputa a nuestros políticos y gobernantes".
INFIERNO:
Agrega el texto de Luis Farías:
"El Señor Sicilia fue tajante: si no lo dejan pasar con todo y circo, el Congreso es enemigo del pueblo. ¡Qué megalomanía! El Señor Sicilia es pueblo, sí, pero no “El Pueblo”; es ciudadano, pero no “La Ciudadanía”. El Señor Sicilia se representa a él y a quienes han abrazado su noble causa, pero no a todos y cada uno de los mexicanos, le agradecemos su entrega y denuedo, y reconocemos lo justo y noble de su lucha, pero ello no le otorga calidad ni derecho especial alguno.
El Palacio Nacional también es casa del pueblo y el Presidente también nuestro empleado, pero ello no autoriza a nadie a entrar por la Puerta Mariana cada vez que le plazca, tañer la campana de dolores a discreción y bailar un jarabe tapatio sobre el escritorio presidencial. Si a esas vamos, Domitila, mi sirvienta, vive en mi casa y es mi empleada, pero nada me autoriza a forzar la puerta de su cuarto cuando ando de Pedro Infante. El problema no es de subdesarrollo político: quien con similares argumentos pretenda entrar por la fuerza al Capitolio, al Parlamento Inglés, al Palacio Presidencial Cubano o al cuarto de Domitila, se encontrará con igual respuesta y posiblemente menos cortesía. Peor aún, ahora que el Señor Sicilia se asume como `El Pueblo` corre el riesgo que cualquiera quiera entrar en su casa a ducharse en su regadera sin previo aviso ni conmiseración del reloj.
Es cierto que nuestros legisladores son omisos y remisos, pero más lo serán si tienen que suspender sus trabajos para atender al Señor Sicilia cada vez que éste quiera visitarlos.
Siempre he desconfiado de los personajes providenciales, me parecen, por decir lo menos, antidemocráticos y falsos, lo cual no necesariamente niega la validez de sus causas; el problema es de forma, no de fondo, y a la larga la forma termina por anular el fondo y tragarse al personaje. El Señor Sicilia está de moda y una cauda de camarógrafos y fotógrafos siguen sus pasos. Andar por la vida bajo el reflector (y yugo) del raiting vuelve loco a cualquiera. El Señor Sicilia puede no estarse dando cuenta, pero los medios de comunicación no lo siguen por sus causas, ni cubren su actuar desinteresadamente; lo usan, lo explotan, lo manipulan. Hacen de su persona y nobles causas un reality show y negocio. A nuestros medios no los mueve la verdad y menos la justicia; cuando la moda Sicilia cierre su ciclo por sobreexposición mediática arrojarán al personaje al cesto de la basura, no sin antes hacer escarnio de él; igual le harán muchos de sus compañeros de viaje a quienes sólo distingue su ubicuidad y oportunismo.
Y qué decir de los políticos que a su sombra se acogen. Estar con Sicilia, recibirlo, rendirle cuenta, explicarle, escucharlo, fotografiarse con él es lo políticamente correcto hoy en día, lo cual no quiere decir que no lo usen ni abusen de él.
Finalmente, el numerito montado por el Señor Sicilia la semana pasada en el Senado de la República huele más a jugarreta calderonista de culpar de todo al Congreso, que a reclamo de la agenda de Don Javier.
Bien haría el Señor Sicilia en revisar con objetividad los videos de su actuación en el Senado, no vaya a descubrir en su espejo a un monstruo de los que combate".